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06 agosto, 2009

Derechos universales de las niñas y de los niños a escuchar cuentos

Toda niña y todo niño goza a plenitud del derecho a conocer los cuentos, poesías y leyendas de su país.
Derecho a inventar y contar sus propios cuentos, así como a modificar los ya existentes creando su propia versión.
Derecho a escuchar cuentos sentado en las rodillas de sus abuelos; aquellos que
tengan vivos a todos sus abuelos podrán cederlos a otros niños y niñas. Del mismo modo, aquellos abuelos y abuelas que carezcan de nietos y nietas están en libertad de acudir a escuelas, parques y otros lugares de concentración infantil en donde, con entera libertad,
podrán contar cuantos cuentos quieran.
Todo niño y toda niña, sin distinción de raza, idioma, sexo o religión, tiene el derecho a escuchar los más hermosos cuentos de la tradición oral, especialmente aquellos que estimulen su imaginación y su capacidad crítica.
Derecho a exigir cuentos nuevos; los adultos están en la obligación de nutrirse
permanentemente de nuevos e imaginativos relatos, propios o no, con o sin reyes, largos o cortos; lo único obligatorio es que éstos sean hermosos e interesantes.
Todo niño y toda niña que por una u otra razón no tenga a nadie que cuente cuentos, tiene absoluto derecho a pedirle al adulto de su preferencia que se los cuente, siempre y cuando éste demuestre que lo hace con amor y ternura, que es del único modo como se cuentan los cuentos.
Derecho a quedarse dormido/a mientras le leen un cuento.
Derecho a exigir que sus padres y maestros le cuenten cuentos a cualquier hora
del día. Aquellos padres o maestros que sean sorprendidos negándose a contar un cuento a un niño, no sólo incurren en delito de omisión culposa, sino que se están autocondenando a que sus hijos y alumnos jamás les vuelvan a pedir otro cuento.
Derecho a pedir otro cuento, y a pedir que le cuenten un millón de veces el mismo cuento.
Derecho a crecer acompañado de un "Había una vez...", palabras mágicas que abren las puertas de la imaginación en la ruta hacia los sueños más hermosos de la niñez.

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